COMISIÓN OLAGUÍBEL DEL COLEGIO DE ARQUITECTOS

Una casa para la música

En 1999, la Sociedad Porto 2001 eligió el proyecto de OMA (Oficina para la Arquitectura Metropolitana), como diseño para el nuevo Auditorio de Oporto, en Portugal. La excusa era buena. Oporto había sido en 2001, junto a Rotterdam, capital cultural europea. Rotterdam es precisamente la ciudad donde Rem Koolhaas, arquitecto, miembro fundador y representante más destacado de OMA y premio Prizker, ha nacido, vive y tiene su despacho. La elección del proyecto fue el resultado de un concurso por invitación, al que entregaron su propuesta, junto con la de OMA, Dominique Perrault y Rafael Viñoly. Se llamó también a Norman Foster, Peter Zumthor, Rafael Moneo y Toyo Ito, pero declinaron la participación. Hasta ahora, todo cuadra.

La Casa de la Música se espera que sea el edificio más emblemático que Portugal ha construido en mucho tiempo, pero no ha estado lista para 2001, que es para cuando tenía que estar, ni lo estará por lo menos hasta el verano de 2003, dado el ritmo que llevan los trabajos y lo complicada que está resultando su financiación. Es decir, dos años más tarde. En este momento, se puede distinguir la excavación del sótano y apreciar una actividad loca, que dura las veinticuatro horas del día. Los arquitectos que están al cargo del proyecto dicen que no se hacen ni la más mínima idea de cuando va a estar listo el edificio ni de cuanto va a costar.

Como ha escrito en plan de broma el comentarista local Filipe Araújo, "es una casa muy engalanada, que no tiene techo, ni tiene de nada, lalará, lalará...". Pero todo esto no preocupa mucho en Portugal, donde las cosas se llevan a otro ritmo, y ya están pensando que más tarde que temprano van a tener otro Guggenheim, con elevados ingresos por el nuevo turismo cultural que visitará Oporto. El arquitecto es una estrella y el auditorio, aunque sólo haya sido visto en maqueta, ya ha sido reconocido por la revista ‘Time’ como uno de los cuatro proyectos más importantes del año 2001.

Proyecto claro

Lo que sí parece que tienen más claro en Oporto es a qué se va a destinar el edificio y quién va a ser su director. Va a ser la sede de la Orquesta Nacional de Oporto y del Remix Ensemble, que constituirá el núcleo de la futura Orquesta de Jóvenes. El programa cultural está definido, quiere ser el punto de encuentro de varios géneros musicales, un espacio de acogida versátil e interactivo, donde tengan cabida públicos variados. El programa consiste en un gran auditorio con 1.300 butacas para grandes espectáculos sinfónicos, corales y otros eventos musicales. Un pequeño auditorio con 300 butacas para música de cámara, ópera de cámara y jazz. Un centro de documentación y archivo. Un espacio de investigación y apoyo para los grupos locales y para los músicos en general. Un restaurante en la cubierta del edificio con terraza exterior. Un área de proyectos educativos. Un área de cibermúsica, para presentación pública de proyectos de investigación en música electrónica. Salas de exposiciones para proyecciones de vídeo y otros materiales multimedia. También contará con una zona de estacionamiento para 600 automóviles.

Pedro Burmester, el director y también pianista portuense, no lo considera un proyecto megalómano. "Es ambicioso, pero ha sido pensado en función de las necesidades. Si no hubiera sido por la capitalidad europea, puede que no hubiéramos tenido la financiación necesaria y no lo habríamos podido llevar a cabo", ha comentado.

El proyecto constructivo ha cambiado. El meteorito transparente inicial se ha convertido en una roca de hormigón blanco de 46 metros de altura. Lo que parece que se mantiene es el proyecto cultural y los responsables de la gestión, que empezaron a funcionar antes de que se proyectara el edificio. Una casa no se puede empezar por el tejado.

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