COMISIÓN OLAGUÍBEL DEL COLEGIO DE ARQUITECTOS

Entre los árboles

Fotomontaje del proyecto de Ayuntamiento en Las Salesas/ EL CORREO

Vitoria-Gasteiz se ha decidido en los últimos años por apoyar propuestas respetuosas con el medio ambiente. El anillo verde, la recuperación de los humedales de Salburua y de Zabalgana y los recorridos ecológicos nos muestran una foto de la ciudad con el verde como color dominante.

El proyecto ganador del concurso para el nuevo edificio del Ayuntamiento sigue esta misma línea y se decanta por un conjunto edificado con una fuerte presencia del mundo vegetal. Entre los árboles es el lema elegido por Javier Pérez Uribarri y José Luis Fernández, de la ingeniería Idom, para identificar su trabajo.

Consiste en cuatro edificios, cuyas plantas tienen forma de óvalo, de hojas caídas sobre un parque, en torno al edificio religioso de Las Salesas que se mantiene como representante de una época.

Este monasterio fue construido entre 1879 y 1885. Iniciado por Cristóbal Lecumberri, lo continuó Fausto Íñiguez de Betolaza y se concibió como muchos monasterios, como una entidad autónoma, que se autoabastecía de los productos de sus huertas interiores.

Las plantas en forma de lente, que adoptan los edificios-árbol, es decir, las cuatro nuevas construcciones que se proponen para Las Salesas, han sido desarrolladas anteriormente en edificios de oficinas, como el que construyó Norman Foster en Duisburg, Alemania, en 1996, para un parque industrial dedicado a la microelectrónica. En este ejemplo, además de la curvatura de las fachadas, la cubierta cae bruscamente desde los ocho pisos a cinco, reforzando aún más su carácter escultórico.

Esquema tentacular

El proyecto ganador del nuevo Ayuntamiento adopta un esquema tentacular, de carácter abierto, en contraposición a otros esquemas propuestos que seguían la trama ortogonal del edificio existente, con un carácter más cerrado.

Se trata de un sistema multinodal interconectado, donde no aparece un gran edificio único, sino varios núcleos con diferentes accesos. Los departamentos municipales se reparten en cuatro volúmenes, cada uno de los cuales tiene su propio patio interior y sus fachadas envueltas por la vegetación.

Las fachadas tienen múltiples posibilidades. Lamas verticales, como los juncos de un humedal, realizadas con materiales como el cobre, el acero cortén, el aluminio o la madera. Lamas que pueden girar, rotar y mezclarse formando tramas parecidas a los entrelazados que crean los pájaros en sus nidos. Fachadas con materiales textiles tensados, que a modo de ovillo pueden envolver la fachada en una madeja de cables tensados.

Se trata de hacer desaparecer la arquitectura, de camuflarla; como si el ladrillo y el hormigón no fueran, en este momento, con el espíritu del tiempo y, envueltos por un nuevo romanticismo, se insistiera en recuperar la cabaña primitiva de troncos del buen salvaje.

La superficie construida según el proyecto ganador del concurso organizado por el Ayuntamiento alcanza los 40.828 metros cuadrados sobre rasante y 19.653 bajo rasante.

El presupuesto total asciende a 50.975.794 euros (unos 8.400 millones de pesetas), aunque los autores prevén un posible aumento de hasta el 40% debido a la situación del mercado de la construcción en Álava y, sobre todo, por la tendencia al alza de los precios en el sector.

Dentro de estas cantidades no se incluye el coste del terreno ni la urbanización. Esperemos ahora, después de que el concurso ha sido fallado, que no resulte un trabajo fallido. Comisión de Cultura Colegio de Arquitectos de Álava

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