COMISIÓN OLAGUÍBEL DEL COLEGIO DE ARQUITECTOS

La nueva iglesia de San Vicente

San Vicente ha sido objeto de una interesante actuación.

El núcleo de nuestra ciudad responde a la filosofía de las ciudades medievales con dos iglesias-fortaleza situadas en sus extremos y unidas por una calle central. Aunque la catedral de Santa María está centrando la atención de muchas personas interesadas en la historia, existe en Vitoria mucha más arquitectura por descubrir y como ejemplo está la iglesia de San Vicente, el foco que defendía a Gasteiz por el lado sur.

En 1993, el Servicio de Patrimonio Histórico de la Diputación Foral de Álava propuso a los arquitectos Enrique Guinea y Jorge Magán, bajo la supervisión de Juan Ignacio Lasagabaster, la intervención en la iglesia de San Vicente Mártir, catalogada como monumento histórico-artístico de Euskadi. El encargo consistió en acondicionar la cubierta, que se encontraba en avanzado estado de deterioro.

De forma previa a la redacción del proyecto se realizó una recopilación de datos históricos por el equipo autor de la actuación y un levantamiento de planos por un grupo de técnicos en topografía coordinado por Rodolfo Sáez de Ugarte. El equipo de documentación arquitectónica de la UPV-EHU, dirigido por Agustín Azkarate, realizó el análisis de los distintos estratos del edificio para conocer la secuencia temporal de las obras realizadas en el templo e interpretar así su evolución constructiva a lo largo de la historia.

En este momento, después de nueve años, el trabajo se ha convertido en una cadena de actuaciones sobre la cubierta, la bajocubierta, la torre y un tramo del paso de ronda. Después de las obras ha quedado al descubierto la estructura sustentante, todo un conjunto de soportes, vigas, cerchas, tornapuntas y jabalcones ensamblados de manera precisa.

La voluntad de los autores ha sido, no sólo la de su conservación, sino la de posibilitar el acceso público y lograr un espacio visitable. Para ello, se ha construido una pasarela ligera sobre las bóvedas, apoyada en una estructura independiente, que discurre a lo largo del eje de la nave central y que constituye un nuevo acceso a la entrecubierta por la torre.

Al mismo tiempo, se ha liberado un recorrido exterior con una visión panorámica del casco medieval y de parte de la ciudad. Se han demolido también unas construcciones elevadas sobre la capilla de los Pasos, que dejan al descubierto un tramo del antiguo paso de ronda de la muralla. Se ha conseguido abrir unos óculos parcialmente cegados y, de esta forma, el templo ha recuperado parte de su luz perdida.

Todas estas intervenciones, con la torre como eje de los nuevos accesos a un espacio sobre la bóveda de la iglesia y a un paso de ronda del castillo-fortaleza han puesto de manifiesto la tercera dimensión de un templo gótico.

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