
COMISIÓN OLAGUÍBEL DEL COLEGIO DE ARQUITECTOS
Cartel anunciador del undécimo Festival Internacional de Jardines de Chaumont, celebrado en 2002.
Todos los años, a partir de 1992, se celebra en el castillo de Chaumont, en Francia, un festival que reúne a creadores, pensadores y ejecutores de jardines. El espacio libre que rodea a la edificación principal del castillo se divide en cuarterones y cada uno de ellos se adjudica a un equipo que desarrolla su idea, según el motivo elegido anualmente. La variedad es amplia y se pueden tratar temas tan dispares como la integración con la ciudad, el jardín-huerta, el erotismo... La organización invita a treinta paisajistas, arquitectos y jardineros de todo el mundo a romperse la cabeza en una pequeña parcela de terreno sobre un tema concreto.
Se trata de una Expo reducida de minijardines, ya que cada uno no dispone para expresarse de más de 100 metros cuadrados. El recorrido por el festival aporta al visitante un buen caudal de soluciones para tratar el espacio libre, con un gradiente que va de lo doméstico a lo salvaje sin solución de continuidad. Los creadores, con soluciones provenientes de todo el globo, rivalizan en creatividad, fantasía y capacitación profesional y de esa competencia surgen obras admirables. Se trata de algo más que un jardín, algo más que un jardín botánico. Es imaginación decantada y la imaginación no cuesta dinero.
En el año 2002, se celebró el décimo aniversario de su creación y ha conseguido ocupar el segundo puesto en la clasificación de festivales de verano, convirtiéndose en uno de los acontecimientos culturales más importantes de Europa. El año pasado consiguió 163.000 visitantes. El éxito está en su gran poder de atracción y en las expectativas que crea con unos baratos ingredientes como son el humor, la experimentación y la diversión. Todas estas actividades están relacionadas con un organismo que se ocupa de dar forma al festival galo, y que es el Conservatoire international des parcs et jardins et du paysage, el cual, en combinación con el Centre National des Monuments, ponen en marcha cada año la oferta cultural ubicada en Chaumont-sur-Loire.
Muchos visitantes
La semana pasada reapareció en EL CORREO la intención municipal de crear en Olárizu el mayor jardín botánico de España. Era una idea que venía de antiguo. Ya en el año 2000, dentro del V Congreso Nacional de Medio Ambiente, celebrado en Madrid, se lanzó la propuesta. En España, la cifra de jardines botánicos en activo es de trece: Alcalá, Barcelona, Bilbao, Blanes, Córdoba, Gran Canaria, Granada, Madrid, Málaga, Santiago, Sóller, Tenerife y Valencia, y aumenta cada año. Construir y mantener un jardín botánico supone una idea cara. Con motivo del lanzamiento de la idea para construir un jardín botánico en Gijón, Antonio Regueiro González Barros, jefe del servicio herbario del Real Jardín Botánico de Madrid, comentaba lo siguiente. «Contar con un gran jardín botánico es como tener el Guggenheim. Un gran jardín atrae a muchos visitantes. (...) Un jardín botánico es una instalación necesaria, pero cara. Para tener un botánico hace falta un ayuntamiento ilustrado, que se lance a una aventura de este tipo. El único jardín botánico municipal que conocía hasta ahora es el de Barcelona. El de Madrid pertenece al CSIC; el de Valencia, a la Universidad; los canarios, al Cabildo insular... En países como Rusia o Alemania, todas las ciudades tienen un jardín botánico...»
Muchas ciudades de tamaño medio se están planteando la construcción de un jardín botánico, ya que políticamente se vende bien y socialmente se acepta con agrado. Pero es una instalación cara. Para hacernos una idea, el jardín botánico de Barcelona ha requerido una inversión inicial de unos cinco millones de euros, (800 millones de pesetas), y la inversión anual se cifra en 300.000 euros, esto sin contar con los servicios de mantenimiento y jardinería.
En Estados Unidos muchos jardines botánicos están en manos de fundaciones privadas. La celebración de ceremonias, actos de empresas, y banquetes son una buena fuente de financiación, pero este planteamiento responde a la fuerza que la iniciativa privada tiene en Norteamérica y a su afán por rentabilizar las inversiones.
Construir de cero un jardín botánico no es una tarea sencilla, ni barata. En Vitoria-Gasteiz contamos con el CEA, Centro de Estudios Ambientales-Ingurugiro gaietarako ikastegia, que puede gestionar el proceso. Sin embargo, dos consideraciones finales: para empezar, los títulos de grandeza se deben referir más a la calidad, al conocimiento científico y al servicio público, que al tamaño del jardín botánico. Segundo, en lo que se refiere al costo, la imaginación y la fantasía son gratis por completo.
Más información
0033 254209922
www.chaumont-jardins.com