COMISIÓN OLAGUÍBEL DEL COLEGIO DE ARQUITECTOS

Construir, habitar, pensar

Viviendas en Santiago.

Cuando al comprador de una vivienda le entregan las llaves de su nueva casa e inmediatamente comienza a derribar tabiques y a construir otros, se pone de manifiesto que estamos ante un producto que, desde el mismo instante de su entrega, se convierte en imperfecto. Algo que no da respuesta al usuario. Y esto, aunque el piso se haya obtenido en un sorteo, o pagarlo signifique un importante esfuerzo para buena parte de su existencia y la de su familia.

La imperfección del producto, vivienda y, llevándolo a otra escala, también de la ciudad , tiene como responsables a los agentes del sector, bien como autores del proyecto inmobiliario, como creadores de espacios y relaciones funcionales, como ponentes de nuevos productos y sistemas tecnológicos, o como legisladores que propician y aprueban normas urbanísticas que no tienen en cuenta a la ciudad y su verdadera esencia: el hábitat, que tendiendo a su idealización, deberá ser el más adecuado para vivir.

Se puede ser protagonista responsable por acción o por omisión. Para la primera opción se deben buscar las causas. La segunda opción, nos enfrenta al mercenario, que piensa y ejecuta en función de sus propios intereses, con devota obsesión, lo que se le solicite, aunque tenga la convicción de que el producto resultará imperfecto.

Y ¿por qué el producto es imperfecto? Porque no da cumplida respuesta a las necesidades del usuario. Porque está diseñado como un envase. El hombre y su familia en todos sus distintos tipos y las relaciones entre éstas y las de sus componentes con el barrio y con la ciudad, forman parte de una demanda que evoluciona de forma permanente y que en su constante metamorfosis necesita el desarrollo del pensamiento profesional para investigar, experimentar, resolver nuevas formas, técnicas, alternativas de nuevas relaciones espaciales que satisfagan al hombre y a sus nuevas composiciones familiares y al diálogo de éstas con la ciudad y su entorno.

Para dar respuesta a estas asignaturas pendientes, el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España ha organizado un foro de reflexión -dirigido a arquitectos y técnicos especialistas, pero que deberá comprender a todos los agentes del sector-, que bajo el título Construir, habitar, pensar se ha comenzado a desarrollar en el marco de la VII Bienal de Arquitectura Española, que se celebró el pasado 18 de julio en Santander.

Diez expertos

Esta primera jornada, a la que le seguirán otras dos, se dedicó a pensar . La exposición de temas inherentes y el examen de las ideas que proponen arquitectos, sociólogos, políticos y otros especialistas que plantean circunstancias o tienen inquietudes sobre nuevas formas de habitar, reunió a diez expertos de consolidado prestigio, que dieron cumplida cuenta de sus ideas y desarrollos concretos de sus trabajos, poniendo de manifiesto la necesidad de seguir avanzando en esta dirección y comprometer un intenso intercambio que propicie la reflexión. Las conclusiones deberán ser asumidas por todos los agentes del sector, tanto del ámbito público como privado.

La flexibilidad de la vivienda, protegida o libre, la consideración de la formación de las nuevas familias, la integración a nivel celular de los distintos estamentos sociales, en base al equilibrio de los niveles socioculturales para la creación de ciudades sostenibles, vitales e integradas, pasando por el establecimiento de ejes estratégicos que integren áreas urbanas con sentido metropolitano, son algunos de los temas y preocupaciones que deberemos analizar.

A esta VII Bienal de Arquitectura Española se han presentado 254 edificios, a los que hay que añadir algunos más a propuesta del jurado. Veintidós fueron designados finalistas y dos han resultado premiados. El premio de arquitectura Manuel de la Dehesa ha sido para veintiún viviendas en la vaquería Carme de Abaixo, en Santiago de Compostela, de Víctor López Cotelo. El premio de arquitectura Enric Miralles, de la Fundación Caja de Arquitectos para jóvenes profesionales, ha recaído en la terminal internacional del puerto de Yokohama, en Japón, de Farsid Moussavi y Alejandro Zaera-Polo.

Según ha comentado Antonio Ortiz, director de esta última bienal, «los edificios seleccionados reflejan una gran diversidad de intereses y modos de hacer. El jurado ha intentado primar la calidad sobre cualquier otra consideración y difícil será deducir que alguna tendencia u opción haya sido privilegiada respecto a otra, cumpliendo así con la equidistancia que una convocatoria de este tipo exige».

Más información:

www.cscae.com/bienal/

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