
COMISIÓN OLAGUÍBEL DEL COLEGIO DE ARQUITECTOS
Nuevo centro cultural de Graz
El debate urbanístico sobre la ciudad se ha olvidado de algunos temas tradicionales de la ordenación urbana, como las tipologías edificatorias, la separación de usos, y la creación de tejido residencial, y se está centrando en las estrategias del procedimiento y en los márgenes y vacíos urbanos como zonas de actuación.
Las estrategias de procedimiento ya no son, tanto el que la administración planifique y luego construya, sino más bien la adopción de una serie de medidas que puedan servir de catalizador para que el tejido edificado produzca reacciones entre sus partes y se genere ese grado de actividad urbana imprescindible para que la ciudad funcione.
Hasta ahora, el urbanismo tradicional ha producido crecimientos laxos. En este momento, interesa dinamizar nuestras ciudades y ponerlas en movimiento. Hoy en día, en una operación urbanística, es más importante la financiación económica y la generación de un interés que desborde el nivel local, que resolver de una forma técnicamente perfecta la ordenación volumétrica y la distribución de usos.
En ese proceso es imprescindible que se vaya incrementando poco a poco la ilusión de sus promotores, es decir, que no pueda darse el caso de que los organismos involucrados se desinflen por las dificultades de gestión que van apareciendo.
Por eso, en 1985, Melina Mercouri, ministra griega de cultura, sugirió que la integración europea debía potenciarse a un nivel supranacional, a través del intercambio entre los pueblos. Inmediatamente se empezó a trabajar en la creación de una capitalidad entre las ciudades de menor rango de la Unión, que tuviera la duración de un año. De esta forma surgió la designación de Capital Cultural Europea.
Este año esta distinción ha recaído en la austríaca Graz. Los días 14, 15 y 16 de noviembre, se va a celebrar allí, a raíz de la convocatoria del concurso Europan 7 para jóvenes arquitectos, un fórum con la presencia de las ciudades participantes y de los jurados calificatorios. Vitoria estará presente con un emplazamiento. Se trata de Borrobizcarra, una zona de 13,4 hectáreas en torno al nudo de la antigua circunvalación y al paso elevado que conecta el barrio de Sansomendi y la zona del antiguo seminario. El resultado del concurso se hará público el 8 de diciembre. Para desarrollar este concurso se van a requerir estrategias innovadoras de intervención sobre este vacío urbano atravesado por una infraestructura, verdadera barrera entre dos zonas de la ciudad, pero sobre todo ilusión.
En Graz, dentro de unos días, se discutirá sobre la exploración de los límites de lo urbanizado, las inversiones en los emplazamientos liberados de antiguos usos, la mejora de la calidad urbana de los conjuntos residenciales de los años 50 y 60, la creación de nuevas polaridades que compitan con los centros establecidos...
Hito arquitectónico
Para estar físicamente presente en este debate y con el fin de crear tensión entre tradición y vanguardia, la ciudad de Graz ha construido un hito arquitectónico. Cerca del centro histórico, ha levantado una forma biomórfica. Sus autores son Peter Cook y Colin Fournier.
Se trata de un centro de arte, que podríamos asimilar al que se desarrolla en el Artium, con salas de exposiciones, biblioteca, sala para jóvenes, centro de fotografía, sala para seminarios y acontecimientos privados.
Pero lo que más llama la atención, aparte de la integración en el contexto y de su forma de tubérculo, es su piel de vidrio acrílico. A través de 930 luces fluorescentes circulares integradas en su fachada biomorfa, se comunica con el exterior como una gran pantalla de 45x20 metros de baja resolución, en escala de grises, que se integra en el edificio y que puede servir de campo de experimentación para artistas visuales.
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