
COMISIÓN OLAGUÍBEL DEL COLEGIO DE ARQUITECTOS
D urante muchos siglos la historia de la arquitectura ha tenido en los edificios religiosos su principal referente, pero conceptos como la provisionalidad, la prefabricación y la polivalencia, junto al rápido desarrollo de las ciudades han dejado paso a la idea de que todo tipo de lugar era bueno para practicar el culto.
Durante el Movimiento Moderno, el tema del proyecto del espacio sagrado se trató con bastante frialdad y sólo más tarde individualidades como Le Corbusier nos dejaron edificios como la ermita de Notre Dame Du Hant, en Rochamp (Francia) que, paradójicamente ha sido de los más emblemáticos del siglo XX.
En la actualidad se vuelve a mirar a este tipo de edificios; arquitectos de prestigio internacional se deciden a asumir el riesgo que comporta conjugar arquitectura y espíritu. En el año 2000, después de un concurso internacional sobre arquitectura sagrada, con 99 proyectos presentados desde veintinueve países, se declara la iglesia de Santa María, ubicada en Marco de Canaveses (Portugal), del arquitecto Alvaro Siza, ganadora por haber demostrado que la simplicidad y la complejidad mezcladas con maestría pueden conducir a lo sublime. La planta de la iglesia es una nave rectangular y tiene una capacidad para 400 personas. La luz es el elemento modelador del espacio y los huecos marcados en los muros sirven también para poner en diálogo visivo el espacio interior con el espacio exterior.
Proyecto simbólico
En octubre de 2003 se estrena la Iglesia del Jubileo, situada en el barrio de periférico Tor Tre Teste, en Roma; proyecto simbólico de las 50 nuevas iglesias con las que la Ciudad Eterna pretende ofrecer auténticos lugares de culto. El proyecto, del arquitecto Richard Meier, se caracteriza por tres esbeltas velas de hormigón blanco, con altura variable desde 16 a 26 metros y por las amplias superficies de vidrieras que atraen la vista de los visitantes hacia el cielo. En la noche, la luz emana desde el interior creando una etérea presencia y animando el paisaje que le rodea.
En el sudeste de Italia, en San Giovanni Rotondo, se inauguró en julio, tras 10 años de construcción, la Iglesia del Padre Pio, diseñada por Renzo Piano. La estructura, capaz de albergar a 7.200 personas en su interior y hasta 30.000 en el exterior, se extiende sobre una superficie de 6.000 metros cuadrados, a lo que hay que añadir la anteiglesia de 9.000 metros cuadrados.
El elemento dominante del proyecto son los grandiosos arcos en piedra caliza, (el arco principal mide 45 metros, el más grande construido hasta ahora) para los cuales ha sido empleada tecnología de vanguardia, experimentando soluciones innovadoras en una forma y en un material tradicional. El movimiento de líneas curvas de los arcos genera una serie de puntos que, vistos desde lejos, sugieren la imagen de una concha.