COMISIÓN OLAGUÍBEL DEL COLEGIO DE ARQUITECTOS

País-Paisaje

vista pantano

El paisaje se entiende como espacio natural, pero todo o casi todo el espacio donde sí interviene, está ya modificado. Un espacio agrícola está transformado, dividido, plantado. Se considera paisaje el entorno no urbano; pero eso no quiere decir que no esté transformado por el hombre. Hoy se considera y se habla ya de paisaje de la ciudad.

El derecho al paisaje, que hasta hace poco tiempo podía ser considerado un planteamiento poco realista, es ya una realidad porque el Consejo de Europa en el 2000 aprueba la Convención Europea de Paisaje, donde pone de manifiesto que el paisaje es:

- un elemento importante de la calidad de vida en todas partes
- un componente fundamental del patrimonio cultural y natural
- un recurso favorable a la actividad económica y a la creación de empleo

En la Convención se afirma también, y este es su principal objetivo, que es preciso tener en cuenta las rápidas transformaciones actuales de muchos paisajes y actuar para evitar su degradación, desarrollando políticas destinadas a la protección, la gestión y la ordenación de los paisajes europeos.
Muchos son actualmente los fenómenos de contaminación visual del paisaje, si no hay ningún estudio de medidas correctoras de las drásticas alteraciones paisajistas que dichas actuaciones necesariamente provocan.

Para muchos, el impacto estético de un parque eólico no se puede poner en la misma balanza de los graves problemas de la contaminación atmosférica que sufrimos, porque el paisaje sigue siendo considerado mayoritariamente un aspecto secundario de la realidad, un lujo que, en todo caso, deberá ser tenido en cuenta cuando se hayan resuelto otras cuestiones prioritarias.

En nuestro territorio proyectos como los parques urbanos o el Anillo Verde son los primeros pasos que proponen la sensibilización social y el desarrollo de la educación respecto al paisaje, muestra de la cultura territorial y de la capacidad técnica de una sociedad.

Si la aspiración democrática no puede ser otra sino la de obtener calidad de vida para todos los habitantes de un determinado ámbito, se impone tomar en consideración el paisaje como factor de calidad de vida en todo el territorio.

Importante es crear una metodología de tratamiento del paisaje de aceptación multidisciplinar, instrumentos de nivel local capaces de abordar y estructurar problemas concretos, porque en muchos casos, políticas sobre el paisaje de nivel europeo pueden traer consigo el fenómeno de la uniformidad que desarrolla los mismos criterios mediante las mismas herramientas en todos los lugares.

Es necesario, por tanto, que el paisaje empiece a ser tenido en cuenta sistemáticamente en la planificación local, tanto en las fases informativas, como en el diagnóstico y en la propuesta de ordenación.

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