COMISIÓN OLAGUÍBEL DEL COLEGIO DE ARQUITECTOS

La desocupación del espacio urbano de Olaguíbel (I)

DIBUJO de la relación entre el cuadrado y las densidades urbanas, de Ramón Ruiz-Cuevas Peña.

En el epicentro de la ciudad de Vitoria hay tres plazas maravillosas, que nos vieron nacer y nos verán morir, porque poseen el carácter intemporal de las obras de arte. Son muy diferentes y están apiñadas codo con codo como si los tejidos urbanos que las rodean hubieran actuado de placas tectónicas que al chocar crearon estos accidentes.

Vamos a analizar estas plazas fijándonos en el vacío, en el espacio que queda rodeado por la materia constructiva. Compararemos estos espacios urbanos con las esculturas de Jorge Oteiza y Eduardo Chillida, valorando siempre la percepción del espacio desocupado.

Olaguíbel, al situar el cuadrado perfecto de la plaza de España y los dos rectángulos de los Arquillos, proyectó, intuitivamente y para siempre, las tres plazas en el alma geológica de la ciudad. Cuando los ciudadanos nos sumergimos en el espacio interior de la plaza de España, o plaza Nueva, sentimos que ese vacío nos conmueve, porque tiene unas dimensiones perfectas, que relacionan la escala humana con la escala de la naturaleza. Esta sensación también la producen algunas esculturas y espacios urbanos de calidad. La podíamos definir como emoción estética.

Como conclusión preliminar podemos establecer que la percepción humana del espacio urbano desocupado no depende de estilos arquitectónicos o momentos históricos. Es un eslabón entre la escala humana y la escala natural. Las preexistencias que se encontró Olaguíbel eran las de una ciudad medieval con forma de almendra, que abrazaba la colina de Gasteiz, un abrazo que dura siglos y que ha fundido los edificios y la topografía como si fueran un solo elemento en medio de la Llanada Alavesa.

El vértice de la almendra mira al Norte queriendo cortar el frío viento del Gorbea. La parte sur se apoya en un desnivel donde se emplaza un espacio libre, de límites dudosos, donde se celebra el mercado. En el lado oeste de este espacio está el Ensanche de 1202 y la muralla; en el Este, la frontera la establece el convento de San Francisco y el hospital de Santiago; al Sur el convento de San Antonio, el caserío del arrabal y la puerta de Castilla.

Mercados semanales

Este lugar se denominaba el Fondón del mercado, ya que se celebraban mercados semanales, donde se encontraban las gentes de la ciudad (unas 7.000) y también de los alrededores: campesinos, mercaderes y artesanos.

Vitoria se encontraba en lugar estratégico, desde donde se dominaba toda la Lanada; cruce de caminos entre la meseta castellana, el mar, Francia y el Valle del Ebro. El principal motivo por el que este lugar tenía éxito como mercado era su orientación, ya que la propia ciudad le protegía de los fríos vientos del norte.

Asimismo, su topografía descendente hacia el sur facilitaba una organización por niveles de los puestos así como una visión dominante desde la parte alta, donde se encontraba el edificio de la Alhóndiga, construido en el siglo XVI.

LOS DATOS

Título: Olaguíbel. El arquitecto de Vitoria-Gasteizko Arkitektoa.

Textos: María Larumbe, Javier Cenicacelaya, Ramón Ruiz-Cuevas, Aintzane Erkizia.

Fotos: César San Millán.

Idiomas: Castellano y euskera con resúmenes en francés e inglés.

Tirada: 3.000 ejemplares.

Presentación: Jueves 26 de mayo de 2005.

Patrocinadores:

Públicos: Gobierno casco, Diputación Foral de Álava, Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz

Privados: Banco Sabadell-Atlántico, Alumafel, Ocáriz, Sarkis-Lagunketa, Centro.

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