COMISIÓN OLAGUÍBEL DEL COLEGIO DE ARQUITECTOS

El legado de Fisac en Vitoria

El pasado 12 de mayo moría en Madrid a los 92 años uno de los más notables arquitectos de los últimos años, Miguel Fisac (Daimiel, 1913). El conjunto de su obra fue reconocido con la concesión en 2003 del Premio Nacional de Arquitectura y un ejemplo de ésta lo encontramos en Vitoria: la iglesia de la Coronación. Este edificio, que data de 1960, fue una de las aportaciones de Fisac a la arquitectura religiosa que se agrega a otros proyectos como el de la parroquia de Santa Ana, en el barrio madrileño de Moratalaz o el convento de los Dominicos, en Alcobendas. Precisamente, por esta última iglesia recibió la Medalla de Oro del Concurso de Arte Religioso de Viena de 1954.

La aportación de Miguel Fisac a la arquitectura vitoriana se traduce en un edificio cuya idea se basa "en el muro dinámico o impresión subjetiva que se logra en la relación de dos muros convergentes: uno curvo, envolvente, liso, blanco, sin ningún punto concreto al que la vista pueda referirse, y otro de diferente material y acusada calidad, plano y donde hay otras referencias como entradas, capillas, comunicaciones... De esta forma y con un juego de iluminación, sumado a la elevación del techo y del pavimento hacia el altar se pretende crear ese efecto dinámico". De esta manera se explica en la Guía de la Arquitectura, editada por la delegación en Álava del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro.

Esta edificación junto con otros proyectos comentados supusieron una revolución en cuanto al aspecto de las iglesias españolas en aquella época franquista. Como dato biográfico, hay que añadir que Fisac fue miembro del Opus Dei desde 1936 hasta 1955 y según comentó públicamente su salida "me costó 15 años de paro y una orden de demolición en 1999". Se refería al emblemático edificio de los Laboratorios Jorba, conocido como La Pagoda y cuyo derribo trajo consigo un polémico debate ciudadano.

Tras su etapa de arquitectura religiosa, al final de los años sesenta, el arquitecto manchego comenzó a centrar su atención en las posibilidades de nuevos materiales, en concreto del hormigón "porque es el material de nuestro tiempo", llegó a declarar en alguna ocasión. De hecho, inventó y patentó el hormigón pretensado, en forma de piezas huecas que parecían huesos y que reunían las condiciones de gran ligereza y resistencia.

Ciudad convivencial

Miguel Fisac también destacó por su preocupación por el urbanismo y en su libro 'La molécula urbana' (1969) apostaba por una original ciudad del futuro, que él denominó ciudad convivencial, donde proponía una fórmula urbanística para combatir unas tendencias arquitectónicas que ya no buscaban el bienestar de sus residentes.

En este sentido, habría que destacar una de las primeras inquietudes de Fisac cuando acabó la carrera en 1942 y que bien podría ser hoy objeto de debate. Su idea social de la arquitectura le llevó a ganar un concurso organizado por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Su proyecto consistía en la construcción de viviendas en cadena de superficie mínima y a un precio muy económico. La obra se podía hacer por equipos que trabajaran en continuación y el resultado eran viviendas de 21 metros cuadrados y cuyo coste no superaba las 20.000 pesetas de la época.

El proyecto no cuajó entre las instituciones competentes, pero Fisac continuó desarrollando soluciones prefabricadas. Así, logró patentar su 'invento' de realizar un itinerario para construir, aunque continuaba en un largo proceso de ejecución burocrática cuando murió el pasado mes de mayo.

Miguel Fisac nunca reparó en criticar la arquitectura actual y se situaba más próximo a anteponer las soluciones técnicas a los problemas estéticos. Tampoco se decantó por las obras de sus colegas españoles, pero sí reconocía que le impresionaba la obra del arquitecto norteamericano Frank Lloyd Wright.

A pesar de sus, a veces controvertidas, declaraciones, Fisac ha dejado un legado que será rescatado por una fundación creada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Ciudad Real. Precisamente, una de sus últimas apariciones públicas tuvo lugar en el I Simposio Miguel Fisac celebrado el pasado mes de noviembre y que se completó con la reedición del libro 'La arquitectura popular manchega', del propio arquitecto.

La obra de Fisac es muy extensa ya que permaneció en activo hasta los 90 años y abarca desde sus primeros edificios de la Colina de los Chopos, en Madrid (1942-1948) hasta los últimos, como el Pabellón Polideportivo del barrio de la Alhóndiga en Getafe (2003). Otros ejemplos son: el Edificio Central del CSIC (Madrid), el Edificio IBM en el Paseo de la Castellana (Madrid), las Bodegas Garvey (Jerez de la Frontera, Cádiz), los Laboratorios Made (Madrid). O la inevitable y más cercana recomendación de ver con detalle la iglesia de la Coronación.

Cerrar esta ventana